Si eres abogado, estos son los documentos que debes saber redactar

Estudiar una carrera, cualquiera, implica dedicación de al menos seis años de nuestras vidas, y para quienes gradúan de abogados se encuentran con el reto de poner en práctica lo que aprendieron al momento de tener que elaborar cualquier tipo de documentos especializados como documentos legales inmobiliarios o realizar distintos trámites que le son propios a la gestión encomendada.

 

En el mayor número de casos esos primeros “clientes” proceden de la misma familia o del vecindario, pues siempre tenemos a alguien cercano quien no entiende la EPS o quizás le negó algún medicamento, una tía o prima que quiere saber cómo debe pagar a su trabajadora doméstica, también ese amigo que busca determinar cuánto y qué debe incluir la cuota de alimentos. 

 

Poder para actuar: este se conoce como El documento básico de quienes son profesionales del Derecho, no quiere decir que todos los abogados tienen el conocimiento de delimitar su contenido.

Por ejemplo, un poder para aceptar la representación judicial no será igual al que es escrito al momento de asistir la venta de un inmueble.

Así que, si solo contamos con un modelo, asegurarnos de tener claro que para cada asunto que se presente, este debe ser replanteado o, al menos, ajustado a las necesidades reales de su mandato.

 

Tutela: es el mismo que se usa para las peticiones, de manera que cualquier abogado debe encontrarse en la posibilidad de escribir la solicitud de amparo de un derecho fundamental, pero sobre todo, tener el conocimientos de cuáles son esos tipos de derechos, considerando como en todos los escritos legales, que los antecedentes fácticos llegan a jugar un papel muy importante.

 

Muchos piensan que llenar hojas de pronunciamientos con los que se resuelven casos es lo más importante, no hay que dejar a un lado lo señalado por el aforismo “dame los hechos y te daré el derecho”.

En tal sentido, la descripción del caso es la que conducirá al desarrollo del resto del documento y con ello hacer que la especificidad del asunto tenga relevancia constitucional. Además, hay que saber qué pedir, pues un enfoque erróneo podría resultar en que la acción sea improcedente, aun cuando se tenga, en esencia, la razón. 

 

Contrato: de este documento surgen las obligaciones de cada uno de los extremos contractuales, la limitación de la responsabilidad, las penalidades o sanciones por incumplimiento, las formas de terminación, los plazos y formas de pago y cualquier otra condición que se advierta conveniente dejar por escrito. 

 

Demanda: sin que sea importante si es ejecutiva, de alimentos, para la declaración de una relación laboral o de reparación directa, tan solo por mencionar algunos ejemplos, redactar una demanda tiene que ser algo para lo que los profesionales del Derecho deben encontrarse preparados.

Aunque nada garantiza el éxito de un proceso, una excelente estructuración de una demanda es la que garantiza un buen litigio. 

 

Otros: Liquidar perjuicios, prestaciones sociales o alimentos no implica escribir, como tal. Aunque no podemos poner en duda que su ejercicio y planteamiento resulta algo que todos los abogados deben saber, o al menos, mantener en un archivo cercano a fin de poder recordar las fórmulas que funcionan para ello.

Lo mismo sucede con determinados trámites: escriturar, agotar la vía gubernativa cuando hay lugar a ello y conciliar. Estos, entre otros ejemplos, pueden ser considerados como parte de la experiencia mínima de un profesional del Derecho.