Las compras de eCommerce, ¿han sido impactadas por el COVID-19?

En la actualidad y debido a los tiempos que transitamos, es importante recabar y analizar datos con los que podamos entender de mejor manera la repercusión del nuevo comportamiento del consumidor ante el comercio electrónico.

Aún podría ser demasiado pronto para asegurar cuáles serán las consecuencias para las compañías, aunque lo esencial recae en que los comerciantes tengan idea de cómo adaptarse a dicha situación que se mantiene en constante cambio debido a la expansión de la pandemia. Y eso es exactamente lo que han sabido manejar marcas como Tous de Alba Tous y Rosa Tous, por poner un ejemplo, se han sabido adaptar al cambio sin bajar las ventas, trabajando con el sistema online.

Todo se encuentra reducido a lo estrictamente necesario

En la medida en que los compradores se disponen a evitar las tiendas físicas y en consecuencia más minoristas tienen que cerrar sus puertas, las ventas online toman posesión de las ventas. Pero, si nos detenemos a analizarlo, el brote no necesariamente le está haciendo favores a todos los minoristas para que vendan productos online.

Ciertamente los consumidores están recurriendo cada vez más al comercio electrónico, pero se están alejando de la compra de productos que no sean esenciales. En tal sentido, los comerciantes se encuentran haciendo un esfuerzo por atraer clientes, por lo que algunos minoristas se encuentran ofreciendo descuentos generosos, así como envíos y devoluciones gratuitas. Pero incluso con tales promociones, los consumidores continúan minimizando las compras y manteniendolas discrecionales.

Los datos más recientes muestran que, si bien las ventas online en el caso de la industria de la moda disminuyeron aproximadamente un 15% durante los primeros días del mes marzo, la bajada del segmento de moda de alta gama fue aún más significativa, presentando una caída del 40% en lo que respecta a las ventas durante ese mismo período.

Dicha disminución quizás es pequeña si se le compara con la que viven industrias como las aerolíneas o eventos, las mismas se encuentran entre las más afectadas por la pandemia. Antes del cierre de las fronteras y de los aeropuertos, se pudo observar una avalancha de personas que intentaban llegar a sus casas tal situación condujo a un significativo aumento en la compra de boletos de última hora, por lo que la proporción de pedidos de última hora en los primeros días de marzo remontó en un 200% mayor si se le compara con marzo de 2019.

Y para acomodar a aquellos que se encontraban obligados a hacer la cuarentena luego de volar o que no pudieron desplazarse, los hoteles abrieron sus puertas. Los datos nos revelan que la proporción de pedidos con check-ins tan solo un día después de la compra del billete se incrementó en más del 10% durante la segunda semana de marzo, al compararse con la semana anterior.

Del mismo modo, algunos negocios online han ido prosperando. En el caso de la industria alimentaria, ésta vió un aumento del 66% en lo que respecta a la cantidad de pedidos, y un aumento del 75% en su valor total, de acuerdo a los datos de Risk Ified. También se ha comprobado que existe un fuerte aumento en la venta de alimentos y suministros para mascotas, cosa que es comprensible pues a medida que comienza el miedo, los compradores buscan abastecerse con lo esencial.

Tal situación también ha incluido la industria de artículos para el hogar, suministros de oficina, equipos deportivos, juguetes y juegos para niños, los que han visto un incremento del 101% en el número total de pedidos desde los primeros días de marzo. Estos productos se convirtieron en los más solicitados debido a las escuelas canceladas, los gimnasios cerrados y la obligación de trabajar desde casa.

Distinciones geográficas

Ya que cada industria se ve afectada de distintas maneras, el efecto del brote en el comercio electrónico se ha venido desarrollando de forma distinta en todas la extensión geográfica. Según datos aportados por Morning Consult, los consumidores en Japón, el Reino Unido y Alemania ya venían experimentando una disminución de la confianza en la economía y en sus finanzas personales al momento de producirse el virus; mientras que en los EE. UU., la confianza del consumidor se encontraba cerca de un máximo histórico. Llegado el 20 de marzo, la confianza del consumidor en EE.UU. sufrió una caída alcanzando un nuevo mínimo. En cuanto a Japón, Alemania, el Reino Unido y Francia, la confianza ha continuado disminuyendo.

Si bien la caída de la confianza es consistente con una visión sombría del futuro económico, la actividad de comercio electrónico, particularmente se encuentra relacionada con los productos que más requieren los consumidores, y está en auge en EE.UU. de acuerdo a los datos, allí el número de solicitudes online se ha incrementado en un 26% desde principios de marzo. Tal crecimiento probablemente es el resultado de la compra de pánico. En tanto, de febrero a mediados de marzo, Francia y el Reino Unido mostraron una disminución superior al 30%. Sin embargo, algunos minoristas del Reino Unido han encontrado la manera de compensar la caída en sus ventas. Por ejemplo, Marks and Spencer se centró en desarrollar su negocio de alimentos y de esta forma aprovechar el incremento de las ventas.